Preguntas frecuentes
A veces se espera hasta que no se puede más para acudir. Y eso también está bien. No hay un momento que sea mejor que otro, así que si sientes malestar y quieres mejorar en algún aspecto de tu vida, relaciones, emociones, toma de decisiones, duelos, estrés... es el momento de ir al psicólogo.
Lo más importante es sentirse preparada para acudir a terapia ya que es un trabajo personal duro, en el que se profundiza en temas personales que remueven y se conecta con sensaciones desagradables. Recuerda que son esas sensaciones desagradables las que quieres modificar.
Terapias Cognitivo Conductuales:
Son uno de los enfoques más utilizados y respaldados por la ciencia. Se centran en identificar y modificar pensamientos negativos, emociones y conductas que nos hacen sufrir o limitan nuestro día a día.
Por ejemplo, si tienes ansiedad, depresión, miedos o problemas de autoestima, la TCC puede ayudarte a entender por qué piensas lo que piensas y cómo cambiar esos patrones. Es una terapia práctica, con herramientas claras, orientada a objetivos y con resultados medibles.
Terapias de Tercera Generación: aceptar para transformar
En los últimos años han surgido nuevas formas de terapia dentro del marco cognitivo conductual, conocidas como Terapias de Tercera Generación. Entre ellas se encuentran la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), el Mindfulness, o la Terapia Dialéctica Conductual, entre otras.
Estas terapias se enfocan menos en cambiar los pensamientos y más en cómo nos relacionamos con ellos. Nos enseñan a aceptar lo que no podemos controlar, a vivir en el presente y a actuar en coherencia con nuestros valores. Son especialmente efectivas para personas que sienten que ya “lo han intentado todo” y aún así siguen sintiéndose bloqueadas.
