
Terapias Psicológicas
Uso un enfoque integrador, para ofrecer las terapias que han sido demostradas cientificamente como las más eficaces. Son la Terapia Cognitivo Conductual, que se basa en el estudio del comportamiento, para aprender a manejar situaciones complejas con resolución de problemas, toma de decisiones, evitación de respuesta y diversas herramientas. Y analiza los patrones de pensamiento negativos, repetitivos o intrusivos para aplicar herramientas necesarias para reducir el malestar y los síntomas.
Y las Terapias de Tercera Generación o Contextuales que incluye el contexto de la persona y cuenta con terapias centradas en: las relaciones sociales y comunicación, la activación conductual para los estados de ánimo, el manejo de emociones intensas, aceptación y compromiso de pensamientos en lugar de luchar contra ellos, centrarse en el presente combinado con terapia cognitiva con práctica de mindfulness. La terapia en diferentes fases para evaluar los motivos de consulta, fijando unos objetivos en común, con técnicas específicas de intervención.
Método
El método en Terapia Psicológica consta de 4 fases.

Evaluación
El objetivo es evaluar el motivo de consulta y recopilar el máximo de información para realizar un plan de intervención personalizado.

Hipótesis
Tras la evaluación inicial se fijan los objetivos de forma conjunta. Además, se realiza una hipótesis explicativa sobre el problema.

Tratamiento
Se aplican las técnicas y herramientas más eficaces para conseguir los objetivos marcados.
La duración del tratamiento depende de la complejidad del problema y de la motivación, implicación y participación activa durante el proceso.

Seguimiento
Tras finalizar el tratamiento es muy recomendable realizar un seguimiento.
Asegurando el mantenimiento de las herramientas aprendidas o reforzando aspectos que se hayan podido descuidar.
Tratamientos
Desde un enfoque basado en las terapias cognitivo-conductuales y de tercera generación, el tratamiento se orienta a comprender y trabajar lo que te está ocurriendo de una forma práctica, clara y progresiva.
Se parte de cómo afrontas determinadas situaciones en tu día a día, de las evitaciones que pueden ir apareciendo o de la forma en la que te relacionas con lo que te pasa, introduciendo pequeños cambios que ayuden a recuperar seguridad y una manera más flexible de responder.
Paralelamente, se trabaja con los pensamientos que se repiten o generan bloqueo, aprendiendo a observarlos con mayor distancia para que no condicionen tanto tu estado ni la forma en la que interpretas lo que sucede.
También se tiene en cuenta el impacto que todo esto tiene a nivel interno, ayudando a que las emociones se regulen mejor y a que el cuerpo vaya recuperando calma.
Se utilizan herramientas sencillas, como la respiración o ejercicios breves de regulación, que puedes incorporar en momentos concretos para favorecer una sensación de estabilidad y mayor equilibrio en el día a día.
El objetivo de este método no es solo reducir los síntomas, sino proporcionarte herramientas prácticas que te permitan entenderte mejor, gestionar lo que sientes y recuperar el equilibrio en tu vida de forma duradera.
